miércoles, 9 de julio de 2008

Betrayal butterfly ( parte 7)




“I did no recognize the chaos that controls my mind...”
Maroon 5
El conocer a los suegros ha sido, desde siempre, uno de los aspectos más temidos en una relación y mi caso no fue una excepción a la regla. En cada una de las consuetudinarias y casi religiosas visitas a su casa cualquier ruido era percibido como una muestra de alerta ante la inminente presencia paternal. Más de una vez estuvimos a punto de ser “ampayados” in fraganti en pleno besuqueo momentos en los cuales temí ser perseguido y abollado por un furibundo suegrito convertido en el increíble Hulk con escoba y sartén en mano.
Y es que sus papás eran tan pero tan sobre protectores que, sabiendo que yo estaba con ella en la sala, buscaban cualquier tonto pretexto del tipo “olvide mis lentes en la mesa”, o “voy a la cocina por un vaso con agua”, para bajar y echar un ojo a lo que estábamos haciendo. Además, cuando salíamos la llamaban cada media hora para saber como y donde estaba y para recordarle que la iban a pasar a recoger a eso de las 7:00 p.m. (me van a decir que no era temprano). Es por ello, que debido a las inquisidoras y continuas miradas de sus papás y el resto de su familia (y también de la mía) decidimos contárselos para “formalizar” la relación.
Para mi, los primeros intentos resultaron, vale decirlo, infructuosos. Cada vez que intentaba decírselo a mi papá las piernas me empezaban a temblar y empezaba a sudar frío. No todos los días uno le confiesa a sus padres que esta con una chica y especialmente en el caso de los primerizos, como yo, (y perdónenme la expresión) a uno “se le encogen los huevos”, se muñequea y empieza a balbucear, soltando monosílabos (“arrr”, “duh”) como lo haría Homero Simpson. Pues bien, después de muchos intentos una noche encararlos a los dos, y citándolos en mí cuarto trate de hacerlo lo más breve posible. Pero lo único que logre fue confundirlos aún más pues de mi boca solo salió una frase a medias, emitida a la velocidad de la luz: “Papá, mamá... es...t....c...ch...k, su no...b..e.... es kr....l.... Me sentí tonto y con la mirada al suelo me quede en blanco por un momento que pareció ser la eternidad entera. Ellos me miraban entre extrañados y aterrados como si estuviesen viendo una película de Alfred Hitchcock o Luís Buñuel. Es entonces cuando no sé de donde surgió una enfermiza valentía con la cual pude emitir la bendita frase completa y “más calmadamente”. Mis papás me miraron atentamente, pareciera que estaban esperando ese momento desde hace tiempo pues no se sobresaltaron ni un poco. Lo que sigue es una larga conversación (¿o cátedra?) sobre madurez, sexo y enamoramiento que no viene al caso narrarla. Lo cierto es que ellos lo aceptaron y no me pusieron ninguna traba en el camino.

A la mariposa traicionera le fue mejor, quizá porque ella y sus papás ya habían pasado por lo mismo pues yo era el cuarto o quinto en su lista. Lo cierto es que a partir de ese momento nos quitamos un gran peso de encima y pudimos disfrutar (¿?) de la relación en toda su plenitud. Sin embargo, el tiempo comenzaba a imponerse y con él la rutina, el desgaste y los celos empezaron a aflorar. Ya a punto de cumplir el año (dispensadme por el uso este cliché), comenzó el principio del fin y con este, el inicio de mi auto destrucción y catástrofe interior. En este caso, después del sol, salio la tormenta...

Betrayal butterfly (parte 6)



“Y volver, volver, volver...”
Lucha Reyes

Prefacio
Después de un muy largo tiempo retomo la redacción de esta infame y fraudulenta historia de amor. No se aún por qué deje de escribir, pareciera ser que mi cabeza me decía que parase de hacerme el sufrido. Pues no, tras meditar mucho he decidido seguir con la trama. No lo hago por despecho, porque a estas alturas todo afán de venganza o intento de boicot hacia la ingrata fiera resultarían en meras muestras de inmadurez. Los post de la mariposa traicionera no son una forma de masoquismo o intentos de hacerme la pobre victima; ni, como muchas personas me lo han hecho saber, una forma de afligirme a mi mismo. Con todo este tiempo me he dado cuenta que empecé a escribir a modo de catarsis personal. Es cierto, esa relación me marcó y por eso mismo me siento en la obligación de contar todo sobre la red de hipocresías en las que me vi envuelto. Pues yo, a diferencia de García Márquez, no escribo “para que me quieran más”, yo escribo porque para mi es tan necesario como respirar...


Aunque las amenazas del obseso barrista no cesaron nunca del todo, la mariposa y yo vivimos un aparente clima de estabilidad el que, a pesar de algunas pequeñas discusiones, me hizo “bajar la guardia” y entregarme por completo a la relación. Los recreos se hacían cada vez más cortos y las horas de clase más largas. Cuando el timbre sonaba indicando un recreo o la salida yo acudía raudo a buscarla y tomados de la mano recorríamos el colegio de extremo a extremo dándonos toda serie de arrumacos, los cuales, más de una vez ocasionaron una llamada de atención por parte de la encargada de conducta o de uno que otro profesor. Además, debido a que todo el colegio ya sabía de nuestra relación no faltaron las miradas y los comentarios del tipo “ay que lindos los tortolitos”, “hacen una bonita pareja”, “¿cuando se casan?”, etc, etc, etc...

Debo admitir que me volví tan cursi que empecé a emplear todas las frases mencionadas en el post número 3 de esta historia. Mi saldo no duraba más de tres días (y no exagero) pues lo invertía (ahora comprendo que malgaste una criminal cantidad de dinero) en largas llamadas repletas de empalagosas frases que no hace falta mencionar, pues el solo recordarlas me ponen rojo como un tomate. Es más, aun cuando encuentro una que otra carta remitida por ella no puedo evitar un intempestivo ataque de risa y vergüenza ajena por las cosas que leo, a continuación una de las tantas notas que me mandaba y que encontré la otra vez, limpiando mi cuarto (creí que había eliminado toda carta, regalo o cachivache cuando rompimos):


Solo keria que sepas que te amo y que te tengo siempre en mi mente... bb no dejo
de pensar en ti... ¡
Kiero que sepas que io te amo así como eres... me
encanta como eres... me gusta cuando eres detallista conmigo... bb no cambiaria
nada de ti ¡ bno mi amor te amooo como no tienes idea (io t amo +) jaja... noc
kien ame + solo se que te adoro y que me enamore del chiko + lindo del mundo...
tkm, te amo...


A parte de las notorias mentiras en la anterior cita (excepto lo de “chiko + lindo del mundo”, modestia aparte) de la “niña mala” (en referencia a una novela de Vargas Llosa) quiero hacer un especial énfasis en los HORRORES ortográficos y de concordancia en la risible nota. Ahora entiendo por que andaba tan mal en los cursos de lengua del colegio. A esta chica le URGE , con carácter imperativo, una asesoria profesional en el tema. Sin embargo, ese es un tópico que a mi no me corresponde, así que sigamos con la historia.

El tiempo pasó y con él las visitas a su casa se hicieron mas frecuentes. Estas duraban por lo menos cuatro horas y en ellas se intensificaba el grado de “melosería” a niveles insólitos. Más obvio no podía ser. Sus papás ya sospechaban de algo así que ya era tiempo de enfrentarlos tanto a ellos como a los míos.



Kachkaniraqmi: la lucha por la identidad nacional (parte 3)


Según la “Teoría de la Marginalidad”, la cual destaca los problemas de integración de ciertos elementos con respecto a la estructura global, el conflicto intercultural surge debido a los constantes intentos de un polo dominante y otro subyugado, en pos de la hegemonía suprema. La teoría de Aníbal Quijano, se encuentra estrechamente relacionada con la presencia del racismo en nuestro país. “Todos sabemos que en que círculos sociales se desarrolla. Pero en esos mismos lugares niegan, indignados, que sean racistas. Dicen que eso ya pasó, que no tiene cabida en el mundo actual, y que ya nadie piensa en ser racista.” (Granados, 2000:69) La discriminación racial, empero, no solo sigue presente en nuestro país, sino que pareciera haber tomado nuevos bríos, reflejados en un caso acontecido hace aproximadamente dos meses. El pasado 7 de mayo en el programa “Enemigos Íntimos”, conducido por Aldo Miyashiro y Beto Ortiz, se dió a conocer una conversación vía telefónica con Vanesa Delacroix, representante de la exclusiva boutique Designers, quien expresó su fastidio acerca de la aparición del conocido Grupo 5 en la revista “Cosas” con prendas de marcas como Ermenegildo Zegna o Valentino:

Esas marcas son para gente seria y la cumbia no esta considerada dentro de nuestro perfil, sino para gente como políticos, gente A+. No sabíamos que la ropa era para el Grupo 5, por ello hemos recibidos quejas de nuestros clientes. (...) No es una discriminación racial, porque también tengo clientes oscuritos. Sin embargo, a partir de ahora, antes de prestar nuestra ropa para sesiones fotográficas en revistas locales, solicitaremos información sobre el personaje a vestir. Luego, la enviaremos a la casa matriz en Italia y ellos decidirán. (Portal de Perú.com, 2008)

Actitudes como la mostrada por la representante de la tienda, constituyen un gran impedimento en la búsqueda de un “pensamiento nación” en nuestro país. Manuel Jesús Granados, sostiene que el Perú actual se desenvuelve en una realidad social bastante inestable, en donde el indio quiere ser visto como cholo, el cholo como blanco, y el blanco como escandinavo. (2000:70) Por ello la despersonalización social, es, desde una perspectiva antropológica, considerada como uno de los grandes problemas en la actualidad, pues no solo genera desfases en la identidad personal de los propios migrantes, sino que intensifica el conflicto intercultural mencionado anteriormente, pues los indios que quieren ser cholos se enfrentan con los cholos que quieren ser blancos y en su intento por pertenecer al grupo dominante son repelidos de forma violenta por estos últimos. El choque intracivilizatorio contribuye al desarrollo de un orden establecido excluyente, haciendo difícil “luchar contra la estigmatización de la mayoría de peruanos, sea por su idiosincrasia, cultura, color de piel o situación económica”. (Portal del blog Todos Somos Cholos: 2007)

Como he señalado en este ensayo, la transculturación, lejos de contribuir al desarrollo de una nación, parece trucarlo. Las consecuencias no son nada inverosímiles. La imposición de la cultura hegemónica sobre la original generara, de una u otra forma, una encarnizada lucha por la supremacía absoluta, un mundo caótico basado en el kemalismo, la exclusión y la intolerancia tal. José Maria Arguedas, cuando recibió el premio Inca Garcilazo de la Vega en octubre de 1968, pronunció un discurso en el que se reafirmaba como “un demonio feliz”, que vivía su identidad indígena y española, en sus palabras “yo no soy un aculturado”. La propuesta arguediana nos invita a recrear la tradición, una y otra vez, a partir de nuestra historia, a reemprender el diálogo entre el zorro de arriba y el zorro de abajo. El Perú es un país escindido, un país que necesita reconocerse y reencontrarse para que sucesos tan lamentables como los ocurridos entre los años 1980 y 2000, de los cuales conservamos aún la cicatriz, no se vuelvan a repetir jamás y para que “cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por el egoísmo pueda vivir, feliz, todas las patrias...” (Arguedas, 1971:271)


sábado, 5 de julio de 2008

Kachkaniraqmi: la lucha por la identidad nacional (Parte 2)


Dentro del marco de la transculturación, se origina, en los inmigrantes, un sentimiento de superioridad sobre los habitantes de su pueblo. “Se vuelven ferozmente anti - cholos. Quizá porque los rostros cholos les recuerden ese origen que desean olvidar a como dé lugar.” (Granados, 2000:48) Maria Emilia Yanaylle, en el conjunto de ensayos “Arguedas y el Perú de hoy” señala que “los cholos modernos, principalmente, del centro y del sur se sienten diferentes a los indios. Se bañan, no son toscos, no toman caña, quieren aprender, superarse” (Pinilla ed., 2004:170).Para Teofilo Altamirano y Lane Hirabayashi, uno de los medios primarios de identificación en relación a sus lugares de origen es el lenguaje (Quevedo, 2007:239). No obstante, al llegar a la ciudad, los quechuahablantes afirman que han cambiado ya que ahora hablan castellano y esta característica adquirida es la que les otorga cierto estatus, siendo el testimonio de Laura (una mujer de 51 años proveniente de Quillabamba en el Cuzco) un claro ejemplo de esto: “Allá se visten de otra forma, falda redonda o gordas serán. (Sic.) Algunas se visten con polleras. Nosotros hablamos de otra manera. Aquí en Lima tenemos otra manera de conversar, tenemos mas educación, me falta como se dice culturizar.” (Sic.) (Quevedo, 2007:239)

Ahora bien, el alejamiento de uno de los principales medios de identificación en los migrantes, no constituye el único problema latente. Ya en Lima, estos mantienen una cierta distancia respecto a las creencias propias de la gente de su pueblo, manifestándose a través de expresiones tales como:” En mi pueblo creen...”, “es su costumbre...”,”los viejitos creen...”,”dicen...” (Quevedo, 2007:243). Conversando con varios inmigrantes que laboran en la ciudad pude resumir todos sus relatos en esta sola idea: A pesar que trato de no perder el vínculo con mi pueblo y sus costumbres, la ciudad me obliga a renunciar a ellas (las tradiciones) para no quedar en completa marginalidad. En la Revista de Investigación de Análisis y Debate se plantea que, debido al proceso de la globalización, esta tiende a la consolidación de su hegemonía. Lo cual trae como problemas entre etnias y los grupos criollos en el ámbito interno de un estado (...) (Covejo, 2002:196) Este distanciamiento conlleva a un posible choque de civilizaciones, parafraseando a Samuel Huntington, como expondré a continuación.
Tras darse el encuentro entre estos dos bloques, en la relación de migrantes y sociedades establecidas, se origina un choque de culturas que trae violencia y acentúa el racismo. Estos choques, aparte de su intensidad, se caracterizan por su brevedad y su carácter intermitente (Huntington, 1997: 56). A raíz de estas colisiones, en ciertos grupos indígenas, se originan ideologías contrarias y radicales con respecto al colonialismo y afán expansionista occidental. Acerca de esto, Aníbal Quijano afirma que se han desarrollado procesos paralelos de autonomización, revitalización y revolución cultural (1980:34) y es debido a que el reto de integrarse al sistema redes rebasa sus posibilidades que recurren al nacionalismo y al etnocentrismo, tratando de cerrar las fronteras de su país en términos reales y simbólicos (Quevedo, 2007: 251). Ante esto “los portadores de la cultura dominante, desafiados ahora no únicamente al nivel del poder social y político, sino también en su modo mismo de ser hombres, reaccionan o tienden a reaccionar oscilando entre la represión abierta y la utilización de los nuevos elementos culturales en su propio beneficio (Quijano, 1980: 37). Sobre este punto, algunos señalan que dentro de la lucha entre culturas una de ellas tendrá que desaparecer definitivamente, para dar paso a la otra pues, de otra forma, el conflicto causara la destrucción de ambas y el caos absoluto regirá en el mundo. Ante tan apocalíptica propuesta Samuel Huntington arguye que el kemalismo, resulta una tarea difícil y traumática pues se destruye una cultura que ha existido durante siglos y se establece, en su lugar, una totalmente nueva e importada de otra civilización. (1997:86, El énfasis es mio) Es innegable la existencia de un sincretismo entre la cultura andina y la occidental y seria un gran error, sacrificar una por la supervivencia de la otra, pues se estaría atentando contra nuestra propia identidad chola y mestiza.

lunes, 30 de junio de 2008

Kachkaniraqmi: la lucha por la identidad nacional / parte 1

"No soy un aculturado; yo soy un peruano
que orgullosamente, como un demonio feliz,
habla en cristiano y en indio, en español y en quechua."
Jose Maria Arguedas (Lima,Octubre de 1968)


Hace unas semanas, caminando por las calles limeñas, vislumbre a dos chicos con rasgos propios de la gente del interior del país, pero con los cabellos teñidos en las puntas y con atuendos relacionados a la moda del reggaeton. Extrañado, no pude evitar recordar un cuento que leí en uno de mis primeros años de secundaria, cuando aún estaba en el colegio. El cuento se titulaba “Alienación”, en donde Julio Ramón Ribeyro nos narraba las peripecias de Roberto (quien después seria “Boby”) y José Maria, dos jóvenes peruanos de raza negra, quienes viajan a los Estados Unidos tratando de imitar la apariencia y el modus vivendi norteamericano, cosa que eventualmente no lograron. El cuento en esencia nos propone la siguiente interrogante ¿Es la alienación un agente enriquecedor o destructor de tradiciones?

Es conocido por todos que con la llegada de los españoles a nuestras tierras y la implantación de un sistema colonial en el siglo XVI, se inicio, junto al proceso de evangelización indígena, un arrollador proceso de aculturación, incentivado por la Corona Española con el fin de erradicar por completo la ideología y cultura indígena imponiendo el pensamiento peninsular hasta en los aspectos más fútiles de la vida indiana, aunque eventualmente lo que lograron fue un mestizaje pleno, una mezcla de sangres que caracteriza a nuestro país hoy en día. Siglos más tarde, si bien la problemática de la transculturación se ha atenuado en cierta forma, aún existe pero con otros matices. Ahora ya no hay lugar a mestizaje, sino el afán de imposición completa y desalmada de un grupo poderoso sobre uno minoritario pero con gran significado en el Perú. Este “abandono de las instituciones culturales indígenas y la adhesión a las que ofrece la cultura occidental – criolla” (Quijano, 1980:69) en la población nativa resulta más nocivo que ventajoso en un país como el nuestro. Es por ello que planteo que la transculturación dificulta el desarrollo de una identidad nacional en los migrantes.

En tiempos como los nuestros, cuando la lucha por una propia y sólida identidad cultural se vuelve cada vez más ardua, tratar el peligro que constituye esta aculturación en los migrantes, quizá los mas afectados ante la disyuntiva del cambio cultural, resulta fundamental para la concepción del significado de nación en una país tan fragmentado y lleno de diferencias como el nuestro. La “alienación” de la cultura original, desarrollo de complejos de superioridad en los migrantes y el posterior choque intracivilizatorio que trae consigo la destrucción mutua entre ambos grupos expanden la brecha existente y atentan contra lo que estamos luchando: una verdadera república de peruanos.

Debido al vertiginoso proceso de globalización en el que estamos inmersos, la cultura original se ve supeditada a alienarse en su relación con la cultura hegemónica. Prueba de esto, es el hecho de tratar de imitar la apariencia y las costumbres de los citadinos. Al respecto, Maria Inés Quevedo Stuva en “Identidad entre los migrantes” nos muestra el testimonio de Aleja, una mujer de 38 años, proveniente del departamento de Ancash: “Claro, acá hablamos castellano, allá uno habla quechua. En la manera en que uno se viste, en esa forma he cambiado. Allá me vestía con polleras, acá, en cambio, me pongo faldas, pantalón. Allá nadie se ponen chorcitos (sic.), allá la gente usa trencitas, acá usamos pelo teñido, corto.” (Quevedo 239: 2007).

Otro punto clave en este proceso de transculturación es que ciertos conceptos, utilizados en su sistema cultural indígena, no son aplicables en la sociedad urbana, donde la economía de mercado exige otro tipo de conducta, la práctica de la reciprocidad es una de las tantas afectadas. La reciprocidad, en términos de Quevedo, se define como “una forma de intercambio de bienes y servicios revestido de un simbolismo que toma la transacción en un intercambio ceremonia”. (2007:218) Alfredo Covejo, señala “Por ahora, las etnias no pueden encapsularse ni rechazar lo que el mundo produce, asimilando lo que les conviene.” (2002: 196) Sin embargo, el encuentro de estas dos visiones alimenta aun más la situación de conflicto entre estos dos bloques, reflejado en los estereotipos de “egoístas”, “poco solidarios” e “indiferentes” aplicadas por los migrantes a los ya “aculturados citadinos.” (Quevedo, 2007:238)

miércoles, 25 de junio de 2008

La magia del circo... (parte 1)


(este es un trabajo de Ana Paula Mendez Cosamalon, una amiga de la universidad. Lo lei y me gusto por eso lo cuelgo, porque muy pocas personas pueden hacer de un texto academico un sincretismo tan vivido con su experiencia personal)


“…el circo es la verdadera y pura diversión, es la diversión que no es más que diversión, es la diversión por diversión…”

Ramón Gómez de la Serna


El presente trabajo es una investigación sobre el circo, no sólo en cuanto a estructura sino además un poco de qué es lo que envuelve, su historia, la organización, los artistas, la sociedad y cómo se ha venido desarrollando. Con este trabajo quiero demostrar la importancia del arte para enriquecernos, lograr que se pueda tomar en cuenta, no solo ver la parte folclórica del mismo, sino demostrar además que no apareció de la noche a la mañana, que tiene historia y que se esta se ha desarrollado a lo largo de los años, es más, siglos; convirtiéndolo en un arte universal que forma parte de la tradición popular de cualquier cultura.
Trataré entonces de desarrollar temas como la historia del circo, como surge, como se desarrolló, su evolución en distintos países, los cambios que ha tenido y los distintos fines con los que se ha desenvuelto.
Luego haré referencia a las diferentes y más frecuentes modalidades que se pueden mostrar en los circos, describiéndolas con sus respectivos elementos.
Mostrare tambien la vida de los artistas y cómo son tratadas estas personas, considerando que son la esencia humana del circo. Finalmente se vincula este tema a la sociedad peruana, analizando qué tan aceptado es el circo en este medio, que prejuicios se crean y qué valor se le adjudica a este tipo de arte.
He realizado esta investigación consultando fuentes bibliográficas y fuentes provenientes de Internet, pero además obtuve valiosa información de personas conocedoras del tema, que han estado o están actualmente relacionadas al circo, de las cuales recogí testimonios sobre sus experiencias personales en la vida circense. Asimismo, mi propia experiencia en actividades relacionadas al circo, fue también un pequeño aporte.
Lo que quiero lograr es que se de a conocer tal vez un poco más sobre un tema que no muchas personas toman en cuenta, sobre todo en nuestro país, donde tal vez desde muy pequeños creamos una concepción errada, del circo popular y folclórico, donde forma parte importante los animales y sobre todo el reírnos de los “actores” por ellos mismos y no por su arte, arte que supuestamente nos transmiten.
Veremos entonces, un poco del valor del circo en nuestro país, cómo se esta desarrollando y la acogida que esta teniendo un nuevo concepto circense. Cada vez es más común ver a artistas callejeros, y como diferentes ONG’s apuestan por el desarrollo del arte en personas que carecen de recursos económicos. Creo que es preferible que hagan este tipo de actividades a que se involucren en drogas o delincuencia.
Tratare de desarrollar aspectos del circo que no conocemos o que no notamos fácilmente, logrando así, involucrarnos más, ir más allá de la apariencia en escena, conociendo un poco más sobre qué y quiénes están detrás del espectáculo.


El circo es inicialmente el lugar donde la gente se reúne para presenciar espectáculos, como se sabe, el circo más conocido antiguamente es el coliseo romano, que al tomar influencia Griega y oriental es uno de los más importantes del mundo, ya que desde ahí nace la historia. [1] (Portal de Albacete: 2008)

Aunque ya no funcione como tal, hoy en día es considerado una de las 7 maravillas del mundo.


Actualmente la infraestructura de los circos comunes se asemeja como a un edificio cubierto por una carpa, dentro rodea al “escenario” asientos para que todos puedan presenciar el espectáculo, que puede estar conformado por acróbatas, payasos, malabaristas y artistas en general.
El circo ha ido evolucionando en todo el mundo, dependiendo del país, se muestran diversos espectáculos; el circo es además una tradición popular, en la mayoría de países va de la mano con la cultura. En Perú por ejemplo, se sabe que la época de circo es en Julio (fiestas patrias) y no sólo en la capital sino también en los diferentes departamentos y pueblos. Como bien dice Mª Dolores Muños, el circo ha sido siempre un eminente arte popular, que se basa en su misma tradición para convertirse en popular.
Con la propia experiencia, puedo afirmar lo que dice Mª Dolores Muños, ya que he tenido la oportunidad de presenciar aspectos muy tradicionales del circo, como en un viaje a Canta (sierra de Lima), en el que fui a un circo de la zona, del cual no recuerdo el nombre, pero si recuerdo que la sensación de estar sentada ahí era como retroceder en el tiempo, además de las rarezas, y demás, era un ambiente sumamente rústico, y en el cual los espectadores captaban el espíritu del artista que te ofrecían cada uno de los acróbatas, malabaristas, y demás participantes. Recuerdo con cierta claridad la máxima atracción que era “La niña de los pelos de acero” y una cantante vernacular que por lástima no llamo tanto mi atención, quede fascinada con esta niña, ya que concentrada seriamente en su trabajo fue el centro de atención total con su acto, que consistía en probar la fuerza de su cuero cabelludo, bajo distintas pruebas.
Lo que me llama tanto la atención y por ello cito esta experiencia es todo lo que involucra, la asistencia del pueblo (y visitantes como yo) lo accesible que es ya que VIP era S/. 5.00 y platea S/. 3.00, este tipo de espectáculos muestra que es un circo popular y nómada, que cambia de lugar constantemente buscando al mejor público. Lo cual demuestra que no es necesario una súper estructura, ni la preparación mas intensa para lograr el espectáculo. Principalmente se basa en cosas coloridas, novedosas y que a primera vista capten la atención del público, por ello la atención con la que todos miraran el espectáculo, como si se tratase de algo mágico, y uno como limeño, que solo va para pasar el rato y trata de comparar con otros circos antes vistos (La Tarumba, Cirque du soleil) que a grandes rasgos transmiten un mensaje mucho mas elaborado. El circo donde quiera que sea, y como quiera que sea se adecuada al tiempo y espacio de determinado pueblo y cultura, y en el Perú e incluso en lima misma, podemos ser parte de una diversidad cultural que hace que lo mismo sea a la vez totalmente diferente. Es este tipo de circo, popular, folclórico, el típico circo peruano, el que por mucho años también llegó a lima en épocas patrias, y que deslumbraba a todos, pero ya no, ahora se esta creando una clase de conciencia circense, pues ya no nos reímos porque un payaso pone en ridículo a otro, o nos deslumbramos porque tienen animales salvajes enjaulados, sino mas bien apreciamos que las obras tengan un tema especifico, que tengan un poco mas de sentido, que nos cuenten de a poco una historia; que no sea tan banal como poner a un montón de “artistas” y “freaks ” y reírnos sin saber porque, y cuando hay terminado el espectáculo no tener nada mas profundo que reflexionar que la manera tan graciosa que se cayó un payaso. En Lima el circo más conocido es “La Tarumba”, y el negocio viene a ser más formal, aunque también en ciertas partes está el circo popular, como el de ”La Chola Jacinta”, donde el contenido del espectáculo varia en relación con otros circos. También se presentan circos internacionales.
El circo va cambiando temporada a temporada, en diferentes partes del mundo, siempre se tendrán novedades, nunca va a ser igual, se seguirá el mismo patrón pero el espectáculo siempre será diferente, sea popular, exclusivo, sea de ricos o de pobres, nunca dejará de entretener, es lo mejor que hace ya que para eso se creó.

sábado, 21 de junio de 2008

Quiero tu sangre, porque muero... (sobre el Teniente de Inishmore)- Parte 1


(Un trabajo de la universidad)


Un gato ha muerto en la Isla de Inishmore. Sin embargo, este no es un gato cualquiera, sino el ser más importante para un violento militante del I.R.A, quien no dudara en ocasionar todo un derramamiento de sangre para saber quien mato al dichoso felino. Este es el argumento del Teniente de Inishmore, una hilarante e inquietante comedia de humor negro, basada en la obra homónima de Martín McDonagh.

Una obra no es obra sin un elenco de personajes que serán los responsables de sumergirnos en la intensidad del relato, causando en nosotros toda clase de emociones (y en este caso, sobresaltos). Por ello, de entre los ocho caracteres de la trama, escogeré a tres de los que considero más complejos. En primer lugar, esta Padriac (Rodrigo Sánchez Patiño) un hombre dotado de una personalidad extremadamente violenta y sanguinaria.

El teniente (la veracidad del termino es dudosa), creció sin madre y con un padre adicto al whisky, con quien tiene una muy mala relación. Al parecer, el único recuerdo que conserva de su progenitora es (o era) el gato Tomasin. Es curioso observar que detrás de ese perfil huraño y misántropo, se esconde un Padriac lleno de sensibilidad y cariño hacia su mascota. Prueba de ello, es la reacción tomada cuando su padre Donny (Alfonso Santistevan), lo llama para comunicarle la supuesta enfermedad (una mentira ideada por el y por Davey, con el fin de retrasarlo y atenuar su furia) en la que ha caído su preciado gato. El teniente, sin dudarlo, detiene la tortura de James (Laszlo Kovacks) para acudir raudo y lleno de preocupación, de regreso a su casa en el condado de Galway. Al llegar, no puede contenerse más y literalmente profiere aullidos y gemidos propios de un can herido. Padriac, entonces, muestra un lado escondido que pocos hubiésemos pensado encontrar tras esa mente tan perturbada. El teniente, empero, no es tonto y conciente de la treta ideada por su padre y Davey (Rómulo Asereto) le vuela los sesos al gato que los dos únicos habitantes de la casa habían conseguido con el fin de engañarlo, probando así su desenfrenada violencia y ferocidad, características que crecen cada vez mas conforme transcurre la obra.

La primera visión que tenemos de Mairead (Gisela Ponce de León), nos la hace parecer, tanto por su apariencia externa como por su forma de expresión, no una chica sino un muchacho muy aguerrido. En efecto, Mairead es un “muchacho con los labios pintados”, tal como señala Padriac al verla luego de haber llegado a la Isla de Inishmore. La chica sueña con pertenecer a la revolución por la liberación de Irlanda y pelear junto a su idolatrado Padriac. Aquí es necesario analizar el significado que tiene el concepto “amor” para Mairead.

En mi opinión, la chica no lo “amaba”, solo se sentía atraída el carácter belicoso del teniente. Quizá le apasionaba la violencia y sentía que el era la síntesis de todo a lo que ella aspiraba. La hazaña de las vacas tuertas que ella relata con orgullo, es, definitivamente, un mecanismo para captar la atención del teniente y una forma de asegurarse que nadie se metiese con ella. Pero en el fondo no podemos dejar de notar, al igual que en Padriac, a una joven idealista y llena de sensibilidad. Ella también posee un gato, el señor Rodolfo, quien es también, el ser más importante en su vida. Además, al cambiar su atuendo demuestra su lado más inocente, sus ganas de vivir una nueva vida junto al teniente. Mairead, al igual que Padriac, mantienen un conflicto permanente cuando oscilan los dos extremos de sus personalidades. Por un lado, la ternura y por otro, la apelación a la violencia extrema como mecanismo de autodefensa por temor a que sus sentimientos mas humanos salgan al descubierto. Sin embargo, este conflicto tiene su momento culminante con el descubrimiento que hace Mairead acerca del inconciente asesinato (aunque ella no lo cree así) del señor Rodolfo, por parte del furibundo Padriac. Mairead no lo piensa dos veces y dispara en la sien del teniente, un chorro de sangre le baña la cara y el vestido blanco; finalizando, así, el conflicto entre los dos extremos de su personalidad. El lado violento ha ganado, ella se ha convertido en otro Padriac (algo que quiso desde el principio), otro teniente de Inishmore.